Publicado: 19 de Junio de 2013

Hay tres condiciones que un equipo de descanso debe cumplir para garantizar la salud del durmiente: firmeza, suave acogida y buena higiene. Del primer factor depende la posición correcta de la espalda, concretamente de la columna vertebral. Un buen colchón no debe ser ni duro ni blando, sino lo suficientemente firme y adaptable, empezando desde el mismo bloque o núcleo. Como complemento de una firmeza adaptable, los acolchados y amortiguadores deben proporcionar una acogida agradable, de manera que el contacto del durmiente con el colchón asegure la ausencia de presiones excesivas, que podrían causar incomodidad y exceso de rotación nocturna, impidiendo un descanso eficaz. Por último, todos los materiales que intervienen en la fabricación del colchón deben garantizar una transpiración correcta. La ventilación interna del equipo facilita el mantenimiento de unas condiciones correctas a lo largo del tiempo. Para hacer la mejor compra. Los profesionales del descanso recomiendan no adquirir el primer colchón que se encuentre, ya que hay que tener en cuenta que de él depende el descanso y, en consecuencia, la salud de los próximos años. Por ello, antes de acudir a un establecimiento especializado, se aconseja identificar el colchón que se tiene para poder guiar mejor al especialista y usarlo como referencia para buscar una mejora. Es importante, por tanto, dirigirse a un punto de venta que ofrezca garantías y dejarse asesorar por los profesionales. A estos hay que indicarles cuáles son las necesidades a la hora de dormir, cuántas personas descansarán en la misma superficie, si hay diferencia de peso y estatura entre ambos, si es para una primera vivienda o una segunda, si la persona que va a dormir es muy calurosa, alérgica, si es friolera, etc. Se recomienda probar los colchones en la postura en la que se suele dormir y, si es en pareja, debería probarse a la vez. Además, hay que averiguar la garantía que ofrecen, evitar comprar productos con condiciones confusas. Pikolin recomienda que el largo del colchón sea, como mínimo, 15 o 20 centímetros más de lo que mide la persona. En cuanto al ancho, la recomendación para colchones individuales es de 90 y 150 centímetros para colchones en los que vayan a dormir dos personas. Respecto al peso, para una persona de hasta 90 kilos aproximadamente, cualquier tecnología de colchón puede ser buena y aceptable. A partir de ese peso, la recomendación de los profesionales es utilizar un colchón que tenga un buen soporte para la espalda y un buen acolchado como el que tiene cualquiera de los productos de la gama NormActive® de Pikolin. Muelles, visco y Bultex · Muelles: Es el tipo de colchón más extendido. Su diseño ha evolucionado mucho. A la firmeza que aportan se les han incorporado Technogel, viscoelástica u otros materiales en los acolchados. Un ejemplo es NormActive® de Pikolin, el muelle de hilo continuo tecnológicamente avanzado. · Espumaciones.: Entre las diferentes espumaciones técnicas, se encuentran los colchones de HR (High Resilience), compuestos por un núcleo de poliéter de alta densidad que se suele combinar con materiales de elevada adaptabilidad. La viscoelástica es un material celular que reacciona a la temperatura, es decir, que cuando está frío es firme y cuando se calienta con el cuerpo se convierte en adaptable. Por último, el látex es un tipo de espumación sintética o natural que se usa para los acolchados de los colchones. · Últimas tecnologías: Bultex es la mayor innovación en el campo de los colchones de poliéter. Con una avanzada materia, formada por millones de células con forma de nido de abeja que actúan como microsoportes. Son millones de alvéolos abiertos, que ofrecen una resistencia proporcional al peso de cada uno.