Publicado: 7 de Marzo de 2015

SALUD Y SUEÑO, UNA RELACIÓN VITALLOS BENEFICIOS DEL SUEÑO

Salud y sueño están totalmente relacionados, tal y como constatan numerosos estudios médicos y científicos. Durante la noche no solo dormimos y descansamos, nuestro cuerpo aprovecha para poner en marcha una serie de procesos que sirven para, de una manera didáctica, hacer las tareas de mantenimiento.

Si no se duerme bien, cumpliendo todas las fases del sueño, estos procesos no tendrán lugar y por tanto no solo nos levantaremos cansados, tendrá un impacto directo en el organismo.

En este sentido, es fundamental elegir un buen colchón, dedicar tiempo a elegir bien y buscar una primera marca. Todo ello nos permitirá beneficiarnos de los siguientes procesos reparadores:

SISTEMA NERVIOSO: El descanso ayuda a conservar la integridad del circuito neuronal implicado en los procesos de memoria y de aprendizaje.

SISTEMA INMUNITARIO: El sueño está involucrado en numerosos procesos omeostáticos del organismo, por eso dormir bien fortalece las defensas y aumenta la resistencia del cuerpo a las enfermedades.

CIRCULACIÓN SANGUÍNEA: Al igual que el corazón, el aparato circulatorio realiza un menor esfuerzo que durante el día por la regulación del sistema neurovegetativo.

APARATO LOCOMOTOR: Durante la fase IV del sueño y en la etapa REM, en el que se da una mayor actividad cerebral, se produce una relajación completa del aparato locomotor. Los músculos, articulaciones y la columna vertebral se liberan de la tensión acumulada durante el día. Además, en el transcurso de la noche, se regeneran los tejidos del cuerpo.

METABOLISMO: Mientras se duerme, disminuye el gasto energético y este ahorro de energía se utiliza en funciones reparadoras internas. La tasa metabólica durante el sueño se reduce un 10 y 15%.

CORAZÓN: Mientras se duerme, la frecuencia cardiaca es más lenta y se produce una disminución de las hormonas relacionadas con el estrés, que son cortisolo, adrenalina y noradrenalina. Al mismo tiempo, hay un incremento de la melatonina, relacionada con el sueño y la relajación. Los tejidos y células coronarias se benefician de la acción reparadora que se produce por la liberación de la hormona de crecimiento (GH) y la melatonina. En humanos, un pico en la secreción de GH se observa asociado al sueño profundo, es decir, a los estados III y IV,s y el 70% de dicha secreción de GH ocurre durante la noche.

OJOS: La vista descansa profundamente y se regenera la rodopsina, el pigmento sensible a la luz. Así se recupera del esfuerzo que realiza durante el día, debido a trabajos que obligan a fijar la vista.

PIEL: Quizá es el tejido que más se beneficia durante el sueño. La piel de la cara es la zona donde más se refleja el cansancio de todo el día. Tras un sueño reparador, el rostro recupera la salud y la frescura de forma notable. Durante la noche, el flujo sanguíneo cutáneo aumenta, de manera que favorece los cambios celulares que eliminan las toxinas acumuladas durante el día y se aportan los nutrimentos necesarios para la recuperación celular.

ACTIVIDAD CEREBRAL: Se ha comprobado que el sueño es imprescindible para la salud mental, pues una mala calidad de sueño está relacionada con una mayor probabilidad de padecer depresión y con el aumento de la ansiedad y la irritabilidad, entre otros trastornos similares. El sueño también permite reelaborar y fijar las experiencias y los aprendizajes vividos durante el día para convertirlas en recuerdos permanentes y nítidos.